sobre zapatos de TACÓN

“No deseo que las mujeres tengan mas poder sobre los hombres, deseo que tengan mas poder sobre ellas mismas”

Mary Shelley

“Mami, no cuentes tu felicidad, no todas la pueden soportar.”

Regina Martínez

En los fracasos, han estado ahí. En mis éxitos …no.

AG

Cómo reconciliarnos?


Tratar de comprender y sanar la relación tan intensa y entre nosotras las mujeres a través de la vida, es importante para mí, y quizá entonces para muchas otras.

Advierto que esta problemática no sucede siempre, pero es común, y deja una huella permanente.


La envidia. primera parte

Y la pregunta obvia; Es algo propio de la naturaleza femenina? incrustada en el ADN? Para comenzar, sobre esta cuestión genética, preprogramada no se conoce mucho.

Es una conformación de datos y de mecanismos arcaicos aún en nuestro cerebro primitivo? Existen dos versiones sobre la mujer cazadora, recolectora de las cuevas y la vida comunal de cientos de miles de años:

La primera sería que dada la hostilidad del medio natural primitivo y el constante peligro, las mujeres se coordinaran más y se unieran para garantizar su sobrevivencia y el cuidado de los críos, sobre todo en ausencia de los hombres.

La segunda nos dice que también podría haber existido una rivalidad y envidia desde entonces, las probables causas? La rivalidad por el macho protector y procreador, el número de críos de cada una, incluso las facultades o habilidades físicas de unas y de otras.

O es simplemente algo cultural y aprendido?

Cómo comprenderla y cómo controlarla?

Lo cierto es que a lo largo del camino, he padecido esta rivalidad y envidia cómo muchas otras, con quienes he convivido y que han compartido experiencias similares. Existen dichos incluso que describen esta triste realidad.

los primeros episodios.

Desde el anunciamiento de la hermanita que viene en camino, es importante, según nos dicen los psicólogos, comenzar a preparar a la hermana mayor sobre las bondades y felicidad de recibir una compañerita. Si así es, ya entonces asumimos que esto no será una noticia muy alegre y que la princesa de casa podría sentirse desplazada y en ocasiones así lo entiende y para siempre.

Esto demuestra que ya naturalmente sí existe una predisposición natural, genética insertada en muchas de nosotras. Queda clarísimo cuando entre bebitas surgen episodios emocionales por un chupón, por una muñeca o por la atención de nuestro primer príncipe (papá) o cuando a éste se le acerca mamá y se atreve a darle un beso! que descaro de el par de intrusas!

Todo esto son pequeñeces, el problema mas grande es cuando la madre padece del mismo síndrome y se siente destituida por el compañero embobado en su pequeña? sentimiento que a veces va perfeccionando a grados telenovelezcos y se convierte en una verdadera enemiga feroz.

La madre que descubre enrrollada dentro del trapo hospitalario, una niña chillona en lugar del tan preciado varón. En ésta aún sociedad machista. Hecho que jamás le perdonará.

O la que lo desarrolla en una fase tardía, en el momento en que se da cuenta de que su hija no es mas su muñequita, se convirtió en una mujer mas joven, y con el mundo por delante.

O aquella que decide apoderarse de la vida de su pequeña y realizar sus propios sueños o recomponer su vida rota a través de la fragilidad de éste nuevo ser?

El caso más triste es cuando buscando descargar las frustraciones, rencores y golpes del pasado, maltratan y abusan de sus propias hijas relacionándolas con sus agresores o culpandolas de su infelicidad.

Mas adelante quisiera abordar otras relaciones entre mujeres igualmente destructivas, no obstante tienen la misma raíz y pienso que la misma solución. Hermanas, amigas, suegras, cuñadas, y compañeras de trabajo.

Que es la envidia?

Del lat. invidia.

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.

2.f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

RAE.es

No es acaso el sentimiento mas destructivo y doloroso que existe? Es mas destructiva para quién la sufre y consiste en la comparación de sí misma con las demás.

Está sembrada en la baja autoestima y es tan “ponzoñosa”, que el propósito o deseo último no es tanto tener lo que la otra, sino que la otra deje de tenerlo, de manera que no nos hace mejor ni siquiera para superarnos.

Tiene también la característica de convertirse en una obsesión compulsiva y llega a grados de acoso inimaginables, donde la víctima se convierte en el único propósito y pensamiento de la “envidiosa”. La sigue y la imita, naufragando entre la admiración y el odio.

Quien diga que jamás la ha sentido es una mentira e hipocresía o se desconoce completamente. Todas la hemos sufrido alguna vez, es exactamente no ser capaces de reconocerla el problema más grave. Sí la reconocemos podemos dominarla.

El amor, respeto y solidaridad entre mujeres, debería nacer en el seno materno y crecer dentro del hogar.

No siempre es así

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